martes, 19 de noviembre de 2013

Agricultura familiar como ruta al desarrollo agropecuario


Cada vez más se evidencia que el fomento de la agricultura familiar se traduce en eficientes resultados en los planes contra la reducción del hambre y la pobreza. Cada vez más se está valorando como un componente indispensable de las políticas económicas y sociales de los gobiernos y organismos internacionales, es decir, que cada vez más, se reconoce la importancia del apoyo a los pequeños productores como actores claves del desarrollo de nuestros países.

En el reciente Comité Mundial de Seguridad Alimentaria celebrado en Roma pudimos corroborar nuevamente que en El Salvador vamos por la ruta correcta. Ahí se estableció que el papel de los pequeños agricultores familiares es una garantía para dar una respuesta sostenible a las necesidades de seguridad alimentaria en el mundo, visión que también es compartida por la Organización Mundial para la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Agricultores, la Unión Europea, el Foro Rural Mundial y otras. Convencidos de esta visión, hace más de cuatro años situamos en primer plano de la agenda agropecuaria nacional a los pequeños y medianos productores. Generamos para ellos un entorno productivo más accesible y propicio, sobre todo para las familias campesinas de escasos recursos.

Para ello, hemos trabajado en el fomento de la asociatividad con una amplia participación de organizaciones agropecuarias, instituciones académicas, entidades públicas y privadas comprometidas con el desarrollo del sector.

Con la ejecución del Plan de Agricultura Familiar (PAF) hemos construido un sólido puente por el que transitan los pequeños productores, para ya no depender de subsidios y convertirse en sujetos de crédito, con mayor productividad y mejores oportunidades, para dejar en el pasado su economía de subsistencia y ser un actor comercial competitivo en el mercado.

Aquí, el fortalecimiento institucional brindado a CENTA, ENA y CENDEPESCA, así como la creación de la Dirección de Ganadería y la Dirección de Desarrollo Rural, ha sido vital para acompañar a nuestros productores con la asistencia técnica especializada y los recursos de acuerdo con las necesidades de la cadena productiva a que pertenecen.

Es así como ahora vemos cooperativas suministrando importantes volúmenes de productos a cadenas de supermercados, a empresas agroindustriales, innovando con alimentos procesados, pero sobre todo, generando mejores ingresos para ellos y sus familias.

Esta experiencia de colocar como protagonista a la familia productora con el apoyo estatal en el marco de una estrategia como la del PAF salvadoreño se ha irradiado a la región colocándolo como tema central de la agenda del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) del SICA, como una alternativa de rápido incremento en la producción de alimentos y generación de mejores ingresos. Destacándose de igual forma el fomento de la asociatividad como camino para la reducción de costos de producción, hacer frente a la escasez de recursos y facilitar la adquisición de nuevas tecnologías, mediante los centros de desarrollo productivo y las escuelas de campo, metodologías que hemos instalado en El Salvador y que ahora sirven como ejemplo y material de consulta para los países vecinos.

El 22 de este mes de noviembre se celebrará en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el lanzamiento oficial de 2014 como Año Internacional de la Agricultura Familiar, celebración a la que vamos a sumarnos como país, principalmente, ampliando el plan de incentivos a las familias productoras, en el marco de un plan de apoyo integral que les posibilite mejores ingresos económicos y condiciones sociales.